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2 de diciembre de 2011

Adaptación al medio



El ser humano tiene tres formas diferentes de adaptarse al entorno en que vive. La primera de ellas es la vía evolutiva, compartida con el resto de especies vivas. Mediante pequeños cambios genéticos, los organismos de una misma especie se enfrentan de distinto modo al entorno. Aquellos que expresan características que los hace fuertes frente al medio sobrevivirán y se reproducirán. Mientras, aquellos que mueran antes de reproducirse debido a que sus características los hace incompatibles con el medio, no podrán transmitir esas cualidades a la futura generación. De esa forma, unas características genéticas permanecen en la especie, mientras otras desaparecen. Esta forma de adaptación es extremadamente lenta y requiere el paso de múltiples generaciones para ser efectiva. Este es el mecanismo que dio origen, por ejemplo, a la bipedestación, al razonamiento abstracto o al pulgar oponible.
La segunda forma de adaptación es fisiológica. El organismo cuenta con varios mecanismos de adaptación que le permite modificar su estructura y funcionamiento para adecuarse al entorno. El tiempo que media en estos procesos puede ser desde unos pocos segundos a varios años. Entre los procesos más rápidos se encuentra la apertura del iris para adaptarse a la luz excesiva o la secreción de adrenalina para preparar el cuerpo y disponerse a huir o luchar. Por su parte, entre los procesos lentos se encuentra la coloración de la piel para responder a la intensidad de luz solar o la musculación que nos permite realizar trabajos más intensos.
Los anteriores procesos son compartidos con muchas las especies animales, pero además, el hombre dispone de un mecanismo adaptativo que lo hace único. Se trata de la cultura. La cultura es la sabiduría acumulada y transmitida de generación en generación. Mediante esos conocimientos heredados, el hombre aprende a protegerse del frío, a construir cobijo o a obtener alimentos. Un ser humano que creciera aislado de sus semejantes y, por ende, privado de esos conocimientos culturales, tendría ciertas capacidades para sobrevivir, pero estaría en clara desventaja adaptativa y su esperanza de vida quedaría notablemente mermada. Por tanto se reducirían sus probabilidades de llegar a reproducirse.

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