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28 de mayo de 2013

Exposición del cerebro a la radiación electromagnética

Infografía en la que aparecen los distintos niveles de exposición del cerebro a radiaciones electromagnéticas del entorno y sus efectos sobre el ciclo del sueño.

21 de mayo de 2013

Cómo nos afectan los pensamientos negativos

A veces subestimamos el poder de los pensamientos negativos en nuestra vida. La persistencia de este tipo de pensamientos nos mina por dentro lentamente. Los pensamientos negativos se originan por la vida en sociedad, de donde emanan los mensajes sublimes de triunfo o fracaso. Cuando no logramos alcanzar las expectativas sociales, recibimos señales negativas que degeneran en frustración. Esos pensamientos pueden ser modulados de distintas formas dependiendo de la personalidad de cada individuo. Así, las personas más decididas y optimistas tomarán esas decepciones como aprendizaje para los nuevos retos. Mientras que las personas más pesimistas y depresivas interpretarán el fracaso como algo consustancial a sus vidas. Creerán que son inferiores a los demás y entrarán en una espiral de pensamientos negativos en los que se lamentan continuamente por no ser mejores. Esos pensamientos negativos tienen el nocivo efecto de enraizar en la mente hasta el punto de formar parte de la personalidad individual. De esta forma, una o varias acciones fracasadas, que en principio no han de tener mayor relevancia, terminan por modificar la personalidad del individuo.
Pero los efectos perversos de estos pensamientos no cesan en este punto. Como hemos referido en otro momento, la mente altera el normal funcionamiento del organismo. Los pensamientos negativos generan estrés y ansiedad, que tienen como consecuencia alteraciones hormonales y una depresión inmunológica. Por lo que aumenta exponencialmente la incidencia de enfermedades infecciosas u oncológicas. Desde luego, estas consecuencias se encuentran al final de un largo camino de negatividad, pero no por ello se debe obviar. La solución no es otra que invertir el camino. Abandonar la tendencia a regodearse en los pensamientos negativos y adoptar una actitud positiva ante la vida. Dar la cara a los problemas y tratar de solucionarlos con los medios disponibles y no cejar ante los retos frustrados, sino encararlos de otra forma o encarar otros retos nuevos más acordes a nuestro interés.

18 de febrero de 2013

La adaptación del cuerpo humano al medio

El cuerpo humano dispone de tres formas de adaptación al medio. La primera es evolutiva, por medio de los genes y requiere de cambios generacionales para obtener los frutos. Es decir, si un individuo o un grupo de ellos está sometido a una presión ambiental, sus descendientes estarán mejor adaptados. Lo cual viene a decir, que quien se adapta no es exactamente el individuo, sino la especie. Este es un proceso lento, que requiere de muchos miles de años para ver el cambio. Este proceso es responsable de la bipedestación, de nuestra dieta carnívora o del pulgar oponible. Hay un segundo tipo de adaptación, que afecta al individuo exclusivamente y se basa en cambios progresivos para adaptar el cuerpo al ambiente. Entre estos cambios podemos citar la pigmentación cutánea por efecto del sol o la musculación obtenida por el esfuerzo físico. Finalmente hay un tercer ámbito de adaptaciones físicas al ambiente, que son rápidas o incluso instantáneas, normalmente reversibles en el mismo plazo y cuya función nos permite adaptarnos a situaciones cambiantes del entorno. Entre estos procesos podemos encontrar la dilatación de la pupila para adaptarse a la oscuridad, la contracción o dilatación de los poros cutáneos o la secreción de adrenalina para hacer frente a un sobreesfuerzo.

28 de enero de 2013

El locus de control en las emociones

En psicología se habla del locus de control para referirse al origen atribuido a las emociones, por parte del individuo. En concreto se diferencia entre locus de control externo, cuando el sujeto responsabiliza de sus emociones a factores externos, como el trato que le dispensan los demás o su pasado, y locus de control interno, cuando sitúa el origen de sus emociones en sí mismo. Se cree que tres de cada cuatro personas en occidente poseen el locus de control externo. Esto significa que abundan las personas que no se sienten responsables de sus emociones, tanto si estas son positivas, como negativas. Ninguno de los extremos son óptimos para una adecuada salud mental, pero en general, el locus de control externo genera en los individuos un sentimiento victimista y lo disocia del control de sus emociones. Estos sujetos tienen la tendencia a considerar que el mundo es injusto con ellos, cuando la fortuna no está de su lado y cuando sí lo hace, tienden a idolatrar a las personas que consideran responsables. Aunque un excesivo locus de control interno puede derivar en tendencias narcisistas o sentimientos de culpabilidad, es preferible que el locus de control externo, porque otorga al sujeto el control de sus emociones. Ejercer el control emocional tiene la enorme ventaja de que el individuo puede objetivar cualquier acontecimiento y distanciarse lo suficiente, como para no sucumbir a las emociones primarias. De este modo, puede experimentar emociones normalizadas, pero siempre dentro de unos límites saludables. 

31 de diciembre de 2012

Epigenética y herencia lamarckiana

El descubrimiento de la epigenética podría considerarse como uno de los mayores hitos en biología, solo comparable a la decodificación del genoma. La epigenética es la capacidad que tiene el código genético de expresar la función de sus genes en reacción a estímulos ambientales. Este descubrimiento abre un cisma entre los neodarwinistas ortodoxos, que consideran que el genoma es inmutable y determina todas las características fisiológicas del individuo y los evolucionistas que piensan que el ambiente influye en la herencia. Esta segunda postura parte de las tesis de Jean Baptiste de Lamarck, quien defendía que las modificaciones ambientales experimentadas por los individuos se transmitían a los descendientes.
La epigenética estudia las modificaciones del código genético experimentadas durante la vida del individuo, que gozan de la capacidad de transmitirse de forma hereditaria. Recordemos que hasta el presente se consideraba que las dos únicas vías de modificación hereditaria eran las mutaciones. Algunas de las vías epigenéticas encontradas son la metilación de la citosina y la modificación de las histonas; ambos son procesos químicos que alteran la codificación del genoma y tienen como consecuencia la expresión de un determinado gen. 
Este descubrimiento es de una enorme trascendencia, porque abre las puertas a la herencia del ambiente, algo que hasta ahora se consideraba anatema. Lo cual significa que el organismo integra la capacidad de transmitir a los descendientes el aprendizaje que experimenta durante la vida del individuo en contacto con el entorno. Conocer todos los mecanismos de la epigenética nos podría llevar a prevenir enfermedades hereditarias y a que las nuevas generaciones heredaran algunas características que mejoren su adaptación al entorno, aunque en el presente esta idea entre en conflicto con algunos postulados de la bioética.